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domingo, 9 de mayo de 2010

La biblioteca escolar



Entendemos la Biblioteca Escolar como un espacio educativo, que alberga una colección organizada y centralizada de todos aquellos materiales informativos que necesita el centro para desarrollar su tarea docente, bajo la supervisión de personal cualificado, y cuyas actividades se integran plenamente en los procesos pedagógicos del centro y se recogen, por tanto, en el Proyecto Educativo de Centro, Proyecto Curricular de Centro y Programación General Anual.

La biblioteca proporciona múltiples servicios de información y ofrece acceso -por diferentes vías- a fuentes de información y materiales complementarios que se encuentran en el exterior. Constituye, además, un lugar favorable al estudio, a la investigación, al descubrimiento, a la autoformación y a la lectura.

Principios básicos de la biblioteca escolar

La biblioteca es, ante todo, un lugar de aprendizaje, de encuentro y comunicación, integrada en el proceso pedagógico para favorecer la autonomía y responsabilidad del alumno. La biblioteca recoge todos los recursos bibliográficos, informativos y didácticos en general: no sólo encontraremos documentos impresos en papel (libros, revistas, periódicos), sino todos aquellos soportes en los que hallar información.
La gestión de la biblioteca ha de ser centralizada, si bien en permanente contacto y colaboración con las bibliotecas de aula.

Objetivos de la biblioteca escolar

· Proporcionar apoyo continuo al programa de enseñanza y aprendizaje e impulsar el cambio educativo.
· Asegurar el acceso a una amplia gama de recursos y servicios.
· Dotar a los estudiantes de las capacidades básicas para obtener y usar una gran diversidad de recursos.
· Habituarlos a la utilización de las bibliotecas con finalidades recreativas, informativas y de educación permanente.

Funciones de la biblioteca escolar

· Recopilar toda la documentación existente en el centro, así como los materiales y recursos didácticos relevantes, independientemente del soporte.
· Organizar los recursos de tal modo que sean fácilmente accesibles y utilizables. · · Hacer posible su uso cuando se necesiten, mediante un sistema de información centralizado.
· Establecer canales de difusión de la información en el centro educativo, contribuyendo a la creación de una fluida red de comunicación interna.
· Difundir entre alumnos y profesores información en diferentes soportes para satisfacer las necesidades curriculares, culturales y complementarias. Ofrecerles asistencia y orientación.
· Constituir el ámbito adecuado en el que los alumnos adquieran las capacidades necesarias para el uso de las distintas fuentes de información. Colaborar con los profesores para la consecución de los objetivos pedagógicos relacionados con este aspecto.
· Impulsar actividades que fomenten la lectura como medio de entretenimiento y de información.
· Actuar como enlace con otras fuentes y servicios de información externos y fomentar su uso por parte de alumnos y profesores.

martes, 4 de mayo de 2010

Los beneficios de la lectura en los niños



Los beneficios del libro para los niños son incalculables y para toda la vida. Lleva al niño a querer leer, a buscar saber, a adentrarse en el mundo del arte, del dibujo y de la imagen a través de las ilustraciones. Aumenta su habilidad de escuchar, desarrolla su sentido crítico, aumenta la variedad de experiencias, y crea alternativas de diversión y placer para él.

De paso, el niño aprende a convertir fácilmente las palabras en ideas, imagina lo que no ha visto y hace con que consiga bucear en la situación emocional del personaje, probando sensaciones como el peligro, el misterio… El niño se divierte o llora a través de los libros.

Aparte de esto, el niño aprende valores comunes. El de ser un niño bueno y amigo, por ejemplo, con Peter Pan. El niño desarrolla conciencias conociendo a sí mismo, formando criterios, sin contar que le ayuda a escribir y a relacionarse mejor socialmente.

Hoy día parece ser que el interés por la lectura ha experimentado un crecimiento por parte de los niños. Y la oferta ha estado acompañando esa demanda. Las editoriales de libros infantiles no solo aumentaron la cantidad de productos como también mejoraron su calidad. Si damos un paseo por las librerías y bibliotecas infantiles, podemos encontrar una infinidad de libros vestidos con las más curiosas ilustraciones y temas más interesantes.

Además de esa oferta de libros, se nota también que se han creado espacios de lectura exclusivamente para los niños en las escuelas, bibliotecas, etc. Los libros ya ocupan espacio incluso en muchas habitaciones de niños, desde su edad más temprana. Eso demuestra que los padres están cada día más conscientes del valor de la lectura. Y eso, estarán sumamente agradecidos por el resto de sus vidas.

Lectura desde la cuna



El habito de la lectura es un gran estímulo a la creatividad, imaginación, inteligencia y a la capacidad verbal y de concentración de los niños. Entonces, los libros deberían estar presentes cada día del mismo modo que sus juguetes.

Debe saber que el libro es una gran ventana a la formación en todos los sentidos. Lo importante es tener claro que los libros son importantes, pero el acto de leer, si posible todos los días, es lo que llevará a su hijo a este rincón tan exquisito que es la aventura del saber, del conocer y descubrir. Además, si los padres comparten el momento de lectura de un libro con los hijos estarán estableciendo un lazo especial entre ambas partes.

El interés por la lectura se debe inculcar a un bebé desde la cuna y tratar, con persistencia y dedicación, que se convierta en un hábito. Es fundamental para los niños que aprendan a buscar conocimientos mediante la lectura desde la más temprana edad. Los niños deben oír historias lo antes posible. Se recomienda además que lo hagan con disciplina, es decir, teniendo preconcebida una hora al día para hacerlo. Podría ser a la hora de dormir, o después de comer, y lejos de cualquier distracción.

La importancia de la lectura para los niños



Leer fomenta el desarrollo cognitivo, lingüístico y creativo

Los chicos aprenden valores y desarrollan sus conocimientos y personalidad a través de la literatura. Necesidad y beneficios de impulsar este hábito en los más pequeños.

Leer es un buen hábito. Esta afirmación es mundialmente repetida y aceptada. Casi ninguna persona sería capaz de afirmar lo contrario. Sin embargo, la agitada vida que uno lleva entre el trabajo, la casa, la familia, los amigos y demás actividades de ocio, relega a la lectura al final de la lista en muchos casos.

Los principales procesos de aprendizaje de los niños son la observación y la imitación, es decir que aprenden mirando y copiando las actitudes y hábitos de los adultos. Si los padres no leen ni fomentan un acercamiento hacia la literatura, seguramente será difícil para los pequeños incorporar el hábito.

El rol de la lectura en el siglo XXI

El novelista americano Jonathan Franzen denunciaba en "Tal vez soñar: Razones para escribir novelas en la era de la imagen" que "hace un siglo, un hombre culto leía unos cincuenta títulos de ficción al año; hoy en día, como mucho, quizás cinco". Lamentablemente, en la actualidad esta afirmación quizás sea demasiado positiva.

En una sociedad que evoluciona a ritmos vertiginosos, la lectura abre la posibilidad de conocer nuevos mundos, informarse y aprender. Grandes y chicos pueden verse beneficiados personalmente al leer un buen libro.

La negación de los niños a leer

Aprender es innato en el ser humano. Los pequeños suelen solicitar a sus padres de manera continua que les lean cuentos o simplemente, los carteles que se encuentran en la calle. Desean saber, conocer y entender lo que está escrito.

¿Sucumbe realmente este deseo con los años? Al comenzar la escuela, leer se convierte en una obligación en lugar de un divertimento. El Club de Narradores de la República Argentina sostiene que “la lectura en esta etapa no resulta placentera para el niño. Es más, le cuesta, se equivoca y no alcanza a comprender lo que lee”. Este momento es el más delicado y el que necesita mayor acompañamiento por parte de la familia.

Si los incentivos no existen, la lectura se convierte en una “tarea más del colegio”, en algo simplemente aburrido en comparación con el ordenador, los videojuegos o las redes sociales como Facebook.

El libro como llave de entrada al conocimiento

Leer acerca la cultura al niño. A través de cuentos, la criatura comienza a incorporar mandatos sociales sobre el bien y el mal. La mayoría de los relatos tradicionales poseen moralejas sobre la amistad, la bondad y el amor. La lectura infantil justamente permite que el niño se identifique con personajes y absorba, casi sin darse cuenta, valores inherentes a la cultura en la que está inmerso.

Por otra parte, permite asimilar de manera intuitiva las normas de escritura de la lengua. Con el correr de las páginas (y los libros), la sintaxis correcta y la buena ortografía pasan a formar parte de la mente del joven lector.

El vocabulario se ve enriquecido así como también se ven favorecidos el razonamiento, la concentración y la comprensión lectora, preparando al niño para los estudios medios y superiores.

Leer abre la mente de los niños

La lectura abre la mente de los niños permitiéndoles dejar volar su imaginación. Reproducir en la propia mente un suceso leído en un libro permite al pequeño descubrir nuevas situaciones y proyectar su creatividad al pensar una situación de manera totalmente diferente a como lo haría otra persona.

La libre elección de lecturas brinda la posibilidad de conocer otras culturas y por ende, otras maneras de pensar. El saber adquirido permitirá al joven lector comparar las informaciones y sacar sus propias conclusiones, desarrollando así su espíritu crítico y su propia personalidad.

La literatura es entretenimiento sano

Más allá de todas las ventajas cognitivas y sociales, la lectura entretiene. Abandonar el mundo real por un rato y solucionar un misterio, vivir una historia de terror o enamorarse de un príncipe otorgan al niño una libertad de acción que no posee en la vida real. Cuando lee puede ser otra persona y estar en cualquier lugar, es casi como disfrazarse y jugar con amigos.

Lejos de los ordenadores, la televisión y los videojuegos, el niño aprende a divertirse solo, sin necesidad de tener a nadie que lo acompañe. Su propia imaginación y un buen libro pueden trasladarlo al más interesante de los mundos.

La lectura es fundamental para el completo desarrollo de los chicos. Pocos hábitos pueden ofrecer tantas ventajas y tanta diversión al mismo tiempo. El conocimiento y el entretenimiento están al alcance de la mano.